El viejo buhonero sentados frente a la Alhambra,
nos contó aquél día la historia de una bella mujer
que a él le contarían que en esta ciudad vivía.
Remarcó diciendo que era de ella… la bella ALBA
de quien él descendía.

Su belleza y astucia había traspasado el reino
el hombre más rico de la ciudad llamado Alben
dedicado a pintar le pidió si quería para el posar.
Desde entonces no dejó de llegar por la Alcazaba
Hasta que un día, se quedó para no marchar.

Ella, leía para él, bajo el olor del limonero y del laurel.
Durante el día leía, a la tarde posaba, sin vergüenza
descalza por sus jardines paseaba
pues el siempre le había respetado, le amaba.
entre saya de trasparente seda le pintaba
su rosado cuerpo desnudo por la alcazaba paseaba.

Se sentía agraciada
pues tenía todo aquello que quería estudiaba
Hablaba, comentaba con Alben, así feliz se sentía
crecía día a día. Aprendió a contemplar, pintar
a dar forma a sus historias en aquél jardín de la Alcazaba tierra soñada de los Alixares donde su vida era colmada.
Hasta sus pájaros de colores que en la mañana llegaba
por entre sus árboles frutales a ella escuchaban y se sorprendían. Era ella quien las escribía notas musicales
y sus trinos traducía. Quien mejor, las sabía contar
y cantar y a las que a su amado gustaba escuchar.

Desde lejos, muy lejos llegaban villanos, nobles y clérigos
enterados de su grandeza, sabiduría y belleza.
Era la persona más deseada del reino
por su arte su belleza y su gran ingenio.

Un día el rey sabiendo de ella, la hizo llegar a palacio
Esa noche, el rey enjuga sus ojos llorosos.
juega con sus cabellos rojos
Bebe las ambrosías, de sus historia entre melodías.
El rey muerto de amor le jura un imperio,
y todo el oro del mundo le prometió
sin ella querer de él nada de eso.

Pero era inteligente y al igual que mucha gente
entre un mundo de hombres nada podía hacer.
Si era el mismo rey quien de ella se había enamorado
Alba habría querido tener verrugas y salido el ombligo
Ser una vieja arrugada de pelos blancos
apoyada a un cayado.

Luego, cada noche, cuando el rey queda agotado
y dormido en el lecho, la doncella hermosa mira
por el campo al campanario a lo lejos estaba
el alma de su amado y su Alcazaba
el bello ser al que siempre tuvo a su lado.

Supo que su alma estaba allí fuera
su alma vuela se convierte en lechuza
Salta por la ventana y entre las rama se posa.
Ansiosa de caza de rozar las ventanas de otra casa.
Se adentra en la estancia de su maestro,
de su amor de verdad allí en la Alcazaba,
en el estanque se refresca la cara
volviendo a ser ella y vuelve a aspirar
el aroma del limonero y del laurel pone sus pies
en esa casa de nuevo le besa y abraza a el.

Con su ulular antes que el día vuelva a comenzar
se posa en la rama cuenta su historia
al búho y a la luna su almas hermanas
que cada bien saben escuchar.
a sabiendas que ha de regresar
Antes de que brille de nuevo el alba.

Dale las gracias a tu alma y a todos los que te rodean siéntelos en calma.
Bellos sueños.

© Araceli García Martín

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