Ayer tuve una larga charla sobre la felicidad, con la conclusión que solo lo natural nos da la felicidad… Pero. ¿ Qué es lo natural? recordé  momentos vividos en aquél patio de mi infancia bajo la sombra de un cerezo la chiquillería comiendo sandia a escuchar atentos como el abuelo mientras se peinaba con su mano la barba nos decía : Os voy a contar la historia “El barquero y el sabio”

La felicidad solo se puede encontrar
en cosas simples de nuestra naturaleza.
La felicidad viene y va.
La felicidad puede estar entre las olas del mar
pero de pronto,

¡ Todo puede cambiar!

Por la tierra viajaba un señor de barba blanca, que había recorrido muchos lugares con la gran sabiduría orgulloso y satisfecho de su filosofía y su ciencia se sentía feliz y su ritmo seguía buscando en la naturaleza la verdad y los secretos de la felicidad que en ella se escondía.
Aquella tarde de verano muy parecida a esta, de mosquitos y chicharras, se refrescó con el sabor de una rica fruta de pulpa roja así como esta, si creo que era una sandía. miró el inmenso mar mientras seguía saboreando, antes de subir al barco que le llevaría al otro lado del gran charco.
El viejo barquero movía de forma acompasada sus remos y miraba distraído las aguas y el cielo. De pronto, el sabio le preguntó:
— ¿Sabes astronomía?
— No señor.
— Pues has perdido la cuarta parte de tu vida. ¿Sabes filosofar?
— No señor ¿que es eso señor?
— Pues has perdido la otra cuarta parte de tu vida. ¿Sabes algo de la historia de este mundo?
— No señor.
— Pues has perdido otra cuarta parte de tu vida.
El barquero puso un entrecejo preocupado según miraba el cielo, y aceleraba el ritmo al remar pues tenía ganas de llegar a tierra firme.
El sabio tomaba apuntes y escribía en cuaderno de anotaciones “El cielo se ha vuelto gris y la brisa de verano parece haber cambiado”
De pronto el viento zarandeó la barca, la cual no resistió el golpe, dio medía vuelta y los dos cayeron al agua.
El barquero comenzó a nadar a grandes brazadas pues allí a tan solo unos metros estaba la orilla; el sabio se hundía sin remisión dando grades gritos brazadas luchando por salvarse. Entonces el barquero le preguntó :
— ¿Sabe nadar amigo sabio?
— No señor.
— Pues ha perdido usted toda la vida.

© Araceli García Martín

Nota de la autora:
Recopilación relatos leyendas y cuentos de la abuela.
Este cuento lo he encontrado en varios libros de diferentes autores. Como todos los cuentos tienen su propio “Cuenta cuentos” que le da su personalidad al ser escuchado, haciendo que sea especial y diferente. Tomen su tiempo, relajado para contar los cuentos.

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