Sus ojitos redondos
por las noches brillaban.
Era un gatito felíz,
y con la luna todas
las noches conversaba.

Luna… Tu que todo lo
miras desde tu cielo.
Dime luna… ¿Por qué
la gente llora en desconsuelo?

Y la luna callada
como nunca brillaba.
Iluminando sus ojitos
preguntones.

Eres un gatito tierno,
y tu mirar brinda amor.
Tu le das a la gente,
lo que no puedo yo.
Compañía y tiernos besos,
caricias del corazón.

Es verdad dulce Luna,
que no puedes bajar.
Sin embargo yo te veo,
cuando te bañas en el mar.
Tu reflejo trae calma,
y paz a los enamorados.
También tus rayos de plata, abrazan el corazón.

Y cada noche conversan
El Gatito y La Luna.
Ella le abraza con su luz, mientras el gatito
maulla.

El mar los besa y enmarca, una hermosa silueta de amor.
El Gatito Y La Luna
se reflejan, creando una hermosa ilusión.

© Esperanza E. Vargas

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