El reloj va deteniendo su marcha,

jadeante el tiempo avanza.

Sin respetar ensueños o

añoranzas.

Las manecillas y el tic-tac,

se fueron poco a poco muriendo.

Escuchando el dulce vals.

El vals De las Mariposas.

Aleteo suave que el viento,

regala su ternura al deslizar.

Su dulce vuelo que cruza

montañas cubiertas de azafrán.

Y danzan también sobre las rosas, de los jardínes.

Llenando de sonrisas a los pequeñines.

El Vals De Las Mariposas.

El viejo reloj se durmió,

entre notas azules del alma.

De los niños que en sus alegrías, regalan esperanzas.

Mil mariposas en su suave

vuelo, adornaron los tímidos,

y últimos latidos de aquel reloj ya casi muerto.

Que a pesar de estar casi vencido,

seguía marcando el tiempo,

o los tiempos.

Donde ellas se acoplaban

al danzar,

donde la música eran

los tic-tac. Que acompañaban

en su sueño

aquel hermoso vals sobre las rosas.

Era El Vals De Las Mariposas.

© Esperanza E. Vargas