Ternurita eres para mi,
dulce ronroneo que me arrulla por las noches.
Pedacito de amor de Dios,
roce que acaricia el corazón.

Mi gatito hermoso…
Cuando te abrazo se aceleran mis latidos.
Eres mi fiel acompañante, mimoso de mis soledades.
Me deleito mirándote, y tú me regalas besitos tremendo juguetón.

Ternurita… Que abrazo con cariño, mientras jugueteando muerdes mi mano.
Luego vas dando vueltas haciendo piruetas cuando hasta de tu sombra eres desconfiado.

¡Qué alegría! Saber que te tengo, son tus ojito luceros brillantes.
Mi lindo Gatito, dulzura del alma, mi pequeño travieso,
mi corazón te ama.

© Esperanza E. Vargas

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