Era enemigo de Dios
blasfemaba sin piedad,
un filisteo llamado:
el Gigante Goliat.
Un pastor apuesto y bueno
que se llamaba David,
le retó con palo y honda
al gigante espadachín.
Con permiso de su rey
que se llamaba Saúl,
David batió a su enemigo
y esto no era muy común:
cogió su piedra y su honda
tomó carrera el valiente,
y una tremenda pedrada
Goliat recibió en su frente.
Desmayado cayó al suelo
y David con su agudeza,
con la espada del malvado
cortó su grande cabeza.
Así el filisteo ejército
al contemplar lo ocurrido,
puso pies en polvorosa
huyendo despavorido.
Cuando escuches la blasfemia
tú debes de recordar
quien le cortó la cabeza
al Gigante Goliat.
Fue David, pastor sencillo
fiel a Dios y a su creencia;
blasfemar es un insulto
a Dios y a la convivencia.

©Julie Sopetrán

Queridos niños, deseo que vosotros también escribáis un poema relacionado con la  blasfemia y su significado: “Palabra injuriosa contra Dios o las personas o cosas sagradas.”

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