Todas las mañanas muy tempranito,
sale la Abejita Mielera a buscar.
Sobre las colinas y los campos,
y también en los jardines.
Las flores que serán su festín,
y serán la miel de su panal.
Siempre risueña y soñadora,
Va libando la vida
entre flores y amapolas.
Dulce néctar de su propia alegría
Endulzando con su miel…
Nuestras vidas.
Ella ha escogido Rosas Amarillas,
para que su miel brille como sol.
Para hacer brillar los corazones,
que eligen beber de su bondad.
Entre rayos de sol duerme la luna,
entre Rosas Azules late su tierno corazón.
Elixir de sabor suave…
Sabor a buenos sentimientos…
De amor.
Y escogió algunos Girasoles,
que juegan y coquetean con el sol.
Para dar un poco de sentimiento,
a los que prueben su mundo de ilusión.
Revolotea sin apenas
darse cuenta del tiempo,
saludando y sonriendo a su entorno.
Es la abejita mielera, por su dulzura,
es la alegría del campo,
entre flores multicolor.
También La Abejita Mielera,
escogió algunas Rosas Blancas.
Para denotar la pureza de su miel,
en las almas que buscan amistad.
Rosas Blancas bajo un cielo claro,
alma trasparente su pureza.
Entre flores y flor… Su cariño,
buscando el amor y el corazón
de sus amigos…miel pura.
La Abejita Mielera
es muy trabajadora,
Ella se encarga de transportar.
El polen de aquellas flores elegidas,
a saber todas las que nacerán.
Un campo lleno de capullos en flor,
su trabajo queda recompensado.
Lleno está el panal… Llena esta mielera de bondad y amor…
Y sonríe transportando alegría…
Siempre sonríe por su labor.
La gente teme las abejitas,
y algunos del susto las eliminan.
Las abejitas son inofensivas,
mientras les trates con dignidad.
Nunca se meten con nadie
qué lleve buena intención.
Inofensivas y hermosas
Endulzando con su trabajo,
las amarguras de algún día extraño.
¡No las temas!…
Observa solo su belleza.
Si les atacas en su guarida,
por más que corras te han de alcanzar.
Pues te has metido con su familia,
y es de seguro que han de pelear.
Como cualquier animal o persona,
defiende con su vida la familia.
No arrases con su bondad,
Ellas trabajan para ti
Sin ellas nada sería igual…
Ni la dulzura.
Quiénes las cuidan y las producen,
usan sus trajes muy especiales.
Por no asustarles, por no dañarles,
y así poder disfrutar sus mieles.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

 

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