Noa.. Mi pequeña princesa,
te has ido convirtiendo
en una pequeña mujer.
Te miro, y me da algo de nostalgia,
¿Cómo el tiempo pasó tan de prisa?
¡Me parece que fue ayer!
Cuando te tenía entre mis brazos,
y tan pequeñita te crié.

Me despertaba de madrugada,
para poder llevarte,
al colegio muy temprano.
Y si estabas enfermita,
entonces a mi casa.
Fuiste y eres…
Como mi pequeña hija,
que ahora se a convertido
en una hermosa adolescente.

Despiertas ahora a la vida,
y yo te digo: ¡Mi niña!
¡No todo lo quieras saber!
Porque la vida es una escuela,
Donde poco a poco
de todo hemos de aprender.

Lo que no aprendas muy rápido,
no te esmeres en saber.
Pues el trayecto es largo,
y te queda mucho por recorrer.
No quieras pasarlo corriendo,
porque te podrías caer.

¡Y si un día!
Llegaras niña mía a caer,
la lección aprendida
te ha de fortalecer.
¡Serás más fuerte! Verás,
Tú misma lo has de comprender.

Y mientras Dios,
me de el privilegio de vivir.
Tú sabes que aquí estoy para tí.
Siempre que me necesites,
¡Estaré ahí! Todo lo que deseo,
es que seas siempre muy feliz.

© Cati Mercadal Sans

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Edición, producción y voz de Antonio Caro