Soñaba ser libre y tener alas. La Tortuguita Soñadora.

Ella miraba la libertad de las palomas y de las Águilas y en su lento caminar les comparaba.

¡Si yo tuviera alas!

Volaría y conocería tantos mundos distintos.

Recorrería distancias que que hoy… Por no tener alas me privo.

A lo cual le dice la palomita. Un poco triste y abrumada.

¡Mira Tortuguita!

Que tú ya tienes alas, porque vuelas sin tenerlas con tu imaginación.

Aparte tienes una gran ventaja, que ¡No! Eres presa del cazador, voraz cazador que no detiene su flecha para alimentar a veces tan solo su ego de buen cazador.

¡Además! Tortuguita Soñadora, si ves que estás en peligro.

Tienes la gran ventaja de esconder tu vida bajo ese enorme caparazón.

¡Tienes razón! Dijo la Tortuguita. En lugar de quejarme. Debo agradecer, que aun con mi paso lento. Puedo volar sin fronteras.

¿Acaso hay fronteras para el corazón?

¡Sí… las hay! Replicó la palomita.

Las fronteras que le pongas tú… A tu imaginación.

© Esperanza E. Vargas

Anuncios